21 feb - 2018
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Tarde en el Born

Ya había salido del trabajo, a eso de las 5 de la tarde, agotado y exhausto necesito distraerme. Cruzo las Ramblas, abarrotadas como siempre. La mirada perdida, sin fijarme en la gente, tropiezo, me empujan.

Era una tarde como otra cualquiera de calurosa primavera, trato de refugiarme en la zona con más encanto de Barcelona, huyendo de la masificación que ya se empieza a percibir con la llegada del buen tiempo.

Un trozo de pizza y una moritz, bajo los plátanos de sombra del Paseo del Born, la leve brisa del mar se percibe y alivia la creciente humedad de esta agobiante ciudad.

Con el estómago lleno deambulo por las agostas calles del barrio, buscando aunque sin saber qué.

Desisto y tras rodear la basílica, prosigo mi marcha hacia la estación del metro, tras unos pasos me detengo, me giro y contemplo con perplejidad.

Es el Carrer de L’Espasería, una estrecha calle de apenas 5 m de anchura, con edificios de 5 y 6 plantas, que enmarca como capricho del destino la mejor vista de Sta. María del Mar.

En ese momento saco mi cuaderno y mis lápices y comienzo a dibujar. En la calle, de pie, apoyado en un contador. Encuadro y encajo la geometría principal, comienzo a soltar la mano. Observo y dibujo, dejo fluir el lápiz sobre el papel, sin prestar atención a lo que estoy haciendo, no necesito goma, no necesito nada. Solo me relajo, es el lápiz el que me libera.

Termino, recojo y ahora sí, me dirijo a casa. Ya sin preocupaciones, hoy dormiré bien.

 

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